Toronto y Sacramento no tendrán tiempo para digerir lo ocurrido el martes. Ambos equipos vuelven a la cancha este miércoles por la noche en la capital de California, luego de vivir jornadas muy distintas, pero igual de intensas, marcadas por el bombardeo desde la línea de tres.
Los Raptors llegaron encendidos desde San Francisco. A pesar de cargar con el peor porcentaje de triples de la liga antes del partido, se soltaron sin miedo y castigaron a Golden State con una victoria 145-127. Immanuel Quickley fue la cara del despegue ofensivo, en una noche donde Toronto acertó 21 de 34 lanzamientos desde larga distancia.
Mientras tanto, a unas 90 millas de distancia, los Kings fueron los que sufrieron el castigo exterior. Miami visitó Sacramento y clavó 21 de 42 triples para llevarse un triunfo 130-117, dejando a los locales con poco margen de reacción.
Pese al desgaste del calendario, ambos equipos lograron repartir bien los minutos. Toronto utilizó a sus 12 jugadores disponibles, y Sacramento dio acción a 10 hombres, todos con al menos 19 minutos en cancha.
Para el dirigente de los Raptors, Darko Rajakovic, el plan salió como estaba pensado. Explicó que, con el receso del Juego de Estrellas acercándose, el cuerpo técnico está cuidando con lupa la carga de trabajo, especialmente en partidos seguidos.
Aun así, hubo jugadores que se quedaron más tiempo en acción porque la noche lo pedía. Quickley igualó su mejor marca personal con 40 puntos en solo 34 minutos. Scottie Barnes sumó 26 tantos en 39 minutos, además de repartir 11 asistencias. Brandon Ingram completó el trío con 22 puntos en 36 minutos. Entre los tres lanzaron para un impresionante 31 de 48 de campo.
Toronto cerró el partido con un 59.3 % en tiros y un 61.8 % en triples, números que explican por qué el juego se rompió temprano.
Barnes volvió a ser el comodín del equipo. Rajakovic destacó su capacidad para asumir distintos roles según lo pide el partido, ya sea manejando el balón, jugando abierto o cerca del aro. Incluso bromeó al comparar la gestión de minutos de hoy con épocas pasadas de la NBA, cuando figuras como Wilt Chamberlain prácticamente no salían de la cancha.
Del lado de Sacramento, la conversación fue distinta. Tras la segunda derrota seguida en casa, el técnico Doug Christie defendió su decisión de sentar por largos tramos a Zach LaVine en la segunda mitad. Dijo que la prioridad era encontrar un grupo capaz de frenar al rival, más que preocuparse por la anotación.
LaVine terminó con 18 puntos en 22 minutos. Domantas Sabonis, en apenas su tercer juego tras perderse 27 partidos por una lesión de rodilla, volvió a tener minutos limitados. Jugó 17, menos que en sus dos apariciones anteriores, y cerró con seis puntos y 10 rebotes.
Con ese panorama, Raptors y Kings se verán las caras sin descanso, cada uno cargando sensaciones muy distintas, pero con el mismo reto: sostener el ritmo en una noche que promete intensidad desde el salto inicial.

